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El vino y la salud


El vino es considerado como un placer en sí mismo, un placer que ayuda a la convivencia y agudiza el espíritu.

El vino ha formado parte de la cultura humana desde hace unos 6.000 años. Aunque de forma intuitiva, el hombre antiguo reconocía en el vino una serie de propiedades beneficiosas para la salud. Hoy en día, se considera al vino como un producto bueno para la salud.

En los últimos diez años han surgido una serie de estudios científicos que comprueban que la ingesta moderada de vino tinto es beneficiosa para la salud y en especial puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria y de los accidentes cerebrovasculares isquémicos (obstrucción de una arteria del cerebro) . Este efecto beneficioso se debe a que, en la elaboración del vino tinto se incorporan la semilla y la cáscara de la uva, ambas con altas concentraciones de flavonoides, principalmente de catequina, ácido gálico y epicatequina.

Los flavonoides actúan protegiendo la salud: limitan la acción de los radicales libres (oxidantes) reduciendo el riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas, mejoran los síntomas alérgicos así como también de artritis. Aumentan la actividad de la Vitamina C, bloquean la progresión de las cataratas y la degeneración macular, evitan las tufaradas de calor en la menopausia y combaten otros síntomas.

La principal concentración de flavonoides en las uvas se encuentra en la piel (hollejo). Cuando se elabora el vino tinto, se deja la piel en el proceso de fermentación. Mientras que en la elaboración del vino blanco, el hollejo es removido. Por lo tanto, el vino tinto tiene niveles más altos de flavonoides que el vino blanco. Y entre los vinos tintos, el más rico en estas sustancias es el vino tinto Cabernet Sauvignon.

El contenido en flavonoides y el poder antioxidante tienen variación con las cepas, la altura de las vides y el proceso de elaboración. Los vinos tintos argentinos tienen un alto contenido en flavonoides y un alto poder antioxidante, mayor o similar a los determinados en vinos chilenos, franceses, italianos y españoles, entre otros. Los más recomendados para mejorar la calidad de vida son los varietales: Cabernet Sauvignon y Malbec. Por las características de nuestros viñedos, la concentración de flavonoides y taninos en las uvas es alta debido a la amplitud térmica que hace que la piel de la uva se oscurezca y se engruese para protegerse del frío. Como consecuencia las vides tienen una rica concentración de flavonoides que se transmite a nuestros vinos Cabernet Sauvignon y Malbec. También podemos encontrar los flavonoides en otros alimentos como por ejemplo: el té, la cebolla, el ajo, la manzana y la cereza. La zona del Valle de Uco que además de ser una zona vitivinícola por excelencia, también es una zona productora de manzanas, cerezas y cebolla con altas concentraciones de flavonoides por las características del suelo y el clima.

La clave para obtener los beneficios del vino es la moderación. Con una o dos copas al día se obtiene un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Más allá de esa medida, el riesgo aumenta por el efecto del alcohol sobre las paredes de los vasos sanguíneos.

Igualmente, es recomendable insistir en las medidas clásicas de protección cardiovascular. No debemos olvidarnos de ellas pensando que dos copas pueden sustituirlas.